
Quiénes Somos
Since 1989 - Colombia Company Coffee

Quiénes Somos
En SINCE 1989 COFFEE COLOMBIA, la calidad nace de la tierra y de quienes la han cuidado con respeto durante generaciones. Reconocemos en los pueblos indígenas la raíz cultural de nuestro territorio: su sabiduría, su relación espiritual con la naturaleza y su visión de cuidado han protegido estas tierras sagradas donde hoy cultivamos café de origen excepcional.
Nuestro logo, inspirado en el arte Quimbaya, honra ese legado ancestral. Es la representación simbólica de una historia más amplia: aunque el café llegó mucho después, se siembra sobre un territorio marcado por el respeto, la conexión y la identidad. Cada grano es testimonio de una herencia que sigue viva.
Misión
El cultivo y beneficio de nuestro café se realizan en nuestra propia finca en Colombia, donde aplicamos procesos artesanales y trazables que respetan el territorio, la biodiversidad y el conocimiento ancestral. El trabajo conjunto de campesinos y comunidades indígenas hace posible un producto auténtico, sostenible y culturalmente significativo. Desde Dubái, actuamos como puente directo entre el origen y el mercado. Eliminamos intermediarios y garantizamos un modelo de comercio transparente que conecta a los productores con consumidores, distribuidores y marcas que valoran la calidad, el origen y la historia detrás del café. Esta relación directa no solo asegura mejor trazabilidad y frescura, sino que reconoce el valor humano y cultural del producto.
Visión
Hoy, SINCE 1989 COFFEE COLOMBIA se posiciona como una marca que une territorios, culturas y mercados. Para nosotros, el café no es solo un producto: es identidad, territorio y legado. Cada taza celebra la diversidad, la historia y la visión de un pueblo que entiende que la verdadera calidad nace del respeto por la tierra y de la conexión entre quienes la cultivan y quienes disfrutan su sabor.
Valores
Nuestro acercamiento al café nace del interés por su origen, su valor cultural y su impacto en las personas que lo hacen posible. A lo largo del tiempo, hemos desarrollado una conexión genuina con el café colombiano, entendiendo que su calidad no solo depende del producto, sino de la tierra, los procesos y las comunidades que lo rodean. Inspirados por una herencia familiar ligada al café y por el respeto a la naturaleza, iniciamos este proyecto con el propósito de aprender, colaborar y construir relaciones responsables dentro de la cadena cafetera. Nuestra trayectoria se fundamenta en la búsqueda constante de conocimiento, en el trabajo conjunto con productores y en el compromiso de representar el café colombiano con integridad en los mercados internacionales.
Trayectoria
La marca lleva «Since 1989» porque esa es mi fecha de nacimiento y representa el origen de mi historia personal. Para mí, el café es un legado y una pasión que llegó más tarde, pero nace de quién soy desde 1989. Aunque mi experiencia en el café comenzó hace pocos años, mis valores, mi identidad y mi visión —que hoy aplico a mi empresa— vienen conmigo desde 1989.
EL CAFÉ EN LA SANGRE: una herencia viva. Para muchos, aprender una profesión requiere años de estudio, práctica y esfuerzo consciente. Pero hay cosas que se llevan en la sangre. Así es el café para mí.
Desde hace generaciones, mi familia ha trabajado la tierra seleccionando semillas, cuidando los cafetos, recolectando cerezas y tostando granos con dedicación y amor. No fue un oficio aprendido en libros, sino transmitido en cada conversación, en cada jornada en el campo, en cada aroma del café recién tostado.
Hoy, cuando me dedico al café, siento que cada gesto, cada decisión, cada aroma y sabor que busco en el grano viene de años de historia familiar. No necesito mapas ni manuales: el conocimiento ha sido heredado de generación en generación, incorporado en mis manos, mi olfato, mi gusto y mi intuición.
El café, entonces, no es solo un trabajo: es una pasión que se lleva en la sangre, una tradición viva que conecta el pasado con el presente y que seguirá marcando a quienes vienen después. Cada taza que preparo lleva la memoria de mis antepasados y, con cada sorbo, se siente esa conexión ancestral que no se aprende: se siente, se vive, se respira.
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